Deseo que nada ocurra sin nuestra
voluntad sino que la vida nazca cada día según nuestras serenas y conscientes
intenciones, para que jamás nos traicione el pasado ni las cicatrices, para que
ningún duende del miedo nos incite a declinar las oportunidades que en nuestras
profundidades valientes anhelábamos; para que cada vez en que, hallándonos
plenos, decidamos de nuevo compartir caminos con un buen amor solo encontremos
llanuras y cielos soleados e infinitos para cabalgar y volar libres del tiempo.
Así, tal vez y si es posible, al llegar al salto entre una vida y otra, ésta se
convierta en el rescoldo de felicidad, de encuentros y de amores consumados que
nos acompañarán y elevarán en la cadena de las demás posibles y hermosas existencias.